Ecoperfectos e incoherentes: cada grano de arena cuenta

13.05.2019

Los movimientos y causas sociales en sí mismos no son los responsables. A veces la presión social y nosotros mismos somos los que nos encerramos en una etiqueta y elaboramos estrictas normas que más que ayudarnos a seguir avanzando y mejorar el mundo, nos juzgan y nos causan sentimientos de culpa.

¿Eres vegana? ¿Sigues usando alguna prenda de piel porque tiene valor sentimental, porque son unas botas cómodas y las necesitas o porque prefieres, ya que las tienes, darles uso? ¿Tomas un yogur vegano distribuido por una marca lechera? ¿Usas champú vegano de una multinacional que usa plásticos, sulfatos y contaminantes químicos en sus productos? ¿Eres vegana el 99,99% del tiempo, pero alguna vez de viaje por falta de disponibilidad has consumido algún producto animal? No pasa nada. Sigues siendo vegana.

¿Te sientes identificado con el movimiento zero waste? ¿Sigues usando muchos productos con plástico o imposibles de reciclar y te sientes frustrada por ello? No pasa nada. Sigues luchando por generar menos residuos.

¿Te consideras feminista? ¿Sin querer a veces sigues nutriendo tu ego comparándote y sintiéndote superior a otras mujeres? ¿Sigues usando términos como "zorra" o "hijo de puta" aunque sea desconextualizado? ¿A veces se te pasa por la cabeza fugazmente el pensamiento de "mujer tenía que ser"? No pasa nada. Estamos aprendiendo y sigues siendo feminista.

Los juicios entre personas que quieren cambiar el mundo no tienen ningún sentido.

Como nutricionista me ocurre. Si alguna vez consumo algún producto no saludable, intento no mostrarlo en redes. ¿Por qué? ¿Siento que me desacredita como profesional sanitario? ¿Siento que me pueden juzgar? A veces, sí. Pero intento explicarlo a menudo. La nutrición no es sólo el alimento. La cultura y la gastronomía importan. Considero que sigo siendo una buena nutricionista. Lo mismo ocurre si has decidido emprender un cambio hacia una alimentación más saludable. Una sola galleta repleta de azúcar y grasa de palma no hará que tires por la borda todos tus logros hasta ahora.

Eres tú y sólo tú quien marca los límites y el alcance de tu lucha.

Las personas que se encuentran al extremo de la balanza son NECESARIAS, dejemos ya de emplear el término "extremista" con connotaciones negativas. El extremo equilibra el centro y permite que no nos ahoguen desde el otro lado.

Y si no estás del lado de los que se sienten culpables por no ser perfectos, sino que eres de los que juzgan y critican, replantea ese pensamiento y recuerda que tú no naciste tan perfecto como crees que eres ahora. Que sin saberlo cometes errores. Que no eres mejor que nadie. Que tu ego y tu superioridad moral es en sí incoherente respecto a la lucha que tanto defiendes.

TODO LO QUE HAGAS IMPORTA